El reto de la red
Una vez implantada y perfectamente extendida en la mayoría de los iconos sociales, sea el hogar, el trabajo o la universidad; Internet nos presenta a todos un reto, por primera vez seremos los autores y no únicamente los consumidores de la información y los contenidos que queramos tener.
Los ciudadanos de a pie dejaremos de ser meros receptores y podremos pasar al otro lado del proceso comunicativo. Con Internet la interactividad del esquema básico de la comunicación no tiene límites, pues nos dota del poder de ser nosotros mismos quienes creemos aquello que nos parezca apropiado. Pero como un héroe de ficción recordaba: “Todo poder conlleva una gran responsabilidad”, y no estaba falto de razón.
Hasta el día de hoy siempre hemos sido sujetos pasivos de los medios de comunicación, la posibilidad de interactuar con ellos era mínima ya sea a través de cartas al director en un periódico, opiniones telefónicas en la radio o la más reciente capacidad de intervención en directo por televisión a través de los mensajes cortos de móvil.
El reto de Internet es apasionante pero alberga numerosas dudas. Una de ellas tiene que ver con el contenido, con lo que se consume. Está a la orden del día la discusión acerca de la denominada telebasura, aquellos programas que se nutren de sensacionalismo, morbo y muy a menudo mal gusto para, según dicen, satisfacer lo que la audiencia reclama.
¿Es eso realmente cierto? Por un momento supongamos que sí. Al parecer esos son los contenidos que la gente como sujeto pasivo de televisión reclama. Así pues, si en televisión los receptores lo reclaman, ¿qué sucederá cuando éstos se conviertan en emisores a través de Internet? ¿Se convertirá Internet en redbasura?
Éstas son preguntas que tan sólo atrevidos o ingenuos se atreverían a pronosticar. Personalmente creo que debemos esperar y confiar en nosotros mismos. La decisión está en nuestras manos, tan solo nosotros podremos decidir y nadie podrá achacar las culpas a un tercero.
Internet nos presenta un reto que deberemos saber gestionar, pues se trata de un gran poder, el poder de la información que yacerá en nuestras manos más que en ningún otro momento de la historia. Dicen que la información es el nuevo poder emergente, y será nuestro a través de Internet, pero nunca debemos olvidar que “Todo poder conlleva una gran responsabilidad”.
Roger Montoliu
Los ciudadanos de a pie dejaremos de ser meros receptores y podremos pasar al otro lado del proceso comunicativo. Con Internet la interactividad del esquema básico de la comunicación no tiene límites, pues nos dota del poder de ser nosotros mismos quienes creemos aquello que nos parezca apropiado. Pero como un héroe de ficción recordaba: “Todo poder conlleva una gran responsabilidad”, y no estaba falto de razón.
Hasta el día de hoy siempre hemos sido sujetos pasivos de los medios de comunicación, la posibilidad de interactuar con ellos era mínima ya sea a través de cartas al director en un periódico, opiniones telefónicas en la radio o la más reciente capacidad de intervención en directo por televisión a través de los mensajes cortos de móvil.
El reto de Internet es apasionante pero alberga numerosas dudas. Una de ellas tiene que ver con el contenido, con lo que se consume. Está a la orden del día la discusión acerca de la denominada telebasura, aquellos programas que se nutren de sensacionalismo, morbo y muy a menudo mal gusto para, según dicen, satisfacer lo que la audiencia reclama.
¿Es eso realmente cierto? Por un momento supongamos que sí. Al parecer esos son los contenidos que la gente como sujeto pasivo de televisión reclama. Así pues, si en televisión los receptores lo reclaman, ¿qué sucederá cuando éstos se conviertan en emisores a través de Internet? ¿Se convertirá Internet en redbasura?
Éstas son preguntas que tan sólo atrevidos o ingenuos se atreverían a pronosticar. Personalmente creo que debemos esperar y confiar en nosotros mismos. La decisión está en nuestras manos, tan solo nosotros podremos decidir y nadie podrá achacar las culpas a un tercero.
Internet nos presenta un reto que deberemos saber gestionar, pues se trata de un gran poder, el poder de la información que yacerá en nuestras manos más que en ningún otro momento de la historia. Dicen que la información es el nuevo poder emergente, y será nuestro a través de Internet, pero nunca debemos olvidar que “Todo poder conlleva una gran responsabilidad”.
Roger Montoliu


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Comunicadores del Siglo XXI, at 21 de noviembre de 2004 16:54
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